Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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Se centra en el proceso previo a la simbolización propiamente dicha –la etapa presimbólica–, en la que se forman sistemas representacionales primitivos y los registros somáticos comienzan a alcanzar el dominio psíquico. Aunque el lenguaje precede al sujeto, el foco está puesto en el proceso de apropiación subjetiva. Antes de su nacimiento, el bebé es contenido por la madre y sus experiencias in utero constituyen el a priori de la nueva relación entre el bebé y la madre. Si bien solo pueden establecerse orígenes hipotéticos de los procesos constitutivos de la psique, se sabe que en el comienzo el bebé experimenta excitaciones somáticas, emociones y descargas motrices. Esto da lugar a engramas sensorio-tónico- emocionales, una forma de registro somatopsíquico primitivo que puede designarse como “memorias corporales”, que permanece indiferenciado y siempre dispuesto a la descarga. Podrían compararse con los signos perceptivos de Freud como huellas en el cuerpo. Ponce de León se apoya en el filósofo Maurice Merleau-Ponty (1964), quien describió el vínculo “intercorporal” que asigna diversos significados –a través de la actividad simbolizante– y convierte progresivamente la energía somática en energía psíquica. En la teorización de Ponce de León, es a través de dicho “vínculo intercorporal” que los registros corporales dan lugar al registro psíquico, aunque siempre queda un resto que no logra alcanzar la psique. El vínculo permite u obstaculiza la conexión entre los engramas y las emociones que se generan. Si estas emociones no son procesadas y transformadas, permanecen disponibles para la descarga corporal, a la espera de una eventual transformación. Cuando las emociones son significadas dentro del vínculo, se produce una nueva espiral de transformación en sentimientos compartidos. Ponce de León considera las “proto-representaciones”, descritas por Monique Pinol-Douriez (1971-1972; 1984), como una amalgama perceptiva marcada por el afecto, que ocurre en la proximidad corporal más estrecha y con una predominancia de lo táctil sobre lo visual, dado que este último es aún muy precario. Las proto- representaciones tienen lugar en los intercambios sensorio-tónico-emocionales de la díada, en un estado de indiferenciación somatopsíquica, en consonancia con la percepción amodal (D. N. Stern 1985). Estas primeras inscripciones –las “proto- representaciones”– pueden distinguirse de las presentaciones de objeto (1915c) de Freud, esencialmente visuales, que se encuentran en el inconsciente como “cosas” y no como “símbolos”. Las presentaciones de palabra, con la emergencia de la memoria representacional, dan cuenta de la simbolización propiamente dicha. El enfoque psicoterapéutico que propone Ponce de León se basa en la idea de que, para promover los procesos de simbolización, el tratamiento debe seguir un recorrido que va del cuerpo al lenguaje . Consiste en un terapeuta psicomotriz que trabaja en conjunto con un psicoanalista para crear un campo terapéutico común, combinando los recursos de ambas formas de tratamiento. El nombre “Terapia psicomotriz con intervenciones psicoanalíticas” indica que: (1) la técnica y el encuadre

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