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profundamente la concepción del funcionamiento transferencia/contratransferencia en lo que respecta a las transformaciones a través de la simbolización onírica, los enactments y la sintonización con la prosodia del lenguaje (Mancia 2006). A raíz de la investigación de LeDoux (1999) sobre la interacción implícita de los múltiples sistemas de memoria en condiciones de trauma agudo en adultos, varios estudios longitudinales continuaron ampliando el conocimiento sobre las consecuencias neurobiológicas de las experiencias tempranas vinculadas al apego (Balbernie 2001; Siegel 1998; Schore 2003) en niños con y sin historias traumáticas tempranas. Las experiencias tempranas perjudiciales con el consiguiente daño neurobiológico al sistema límbico extendido –que hoy incluye la corteza orbitofrontal– pueden llevar al niño a desarrollar una serie de problemas cognitivos, emocionales y conductuales –incluyendo impedimentos del funcionamiento simbólico– que comprometen su adaptación en la adolescencia y la adultez, creando una predisposición a la desimbolización regresiva y/o a la disminución del funcionamiento simbólico bajo situaciones de estrés en etapas posteriores de la vida (Busch 2017). La sinaptogénesis y la mielinización axonal continúan en la corteza orbitofrontal bien entrado el segundo año de vida. Tras este período de máxima neuroplasticidad del aprendizaje emocional dependiente de la experiencia, los “modelos de trabajo” de las relaciones tienden a conservar su carácter. Sin embargo, la corteza orbitofrontal tiende a mantener un notable grado de neuroplasticidad a lo largo de toda la vida y es posiblemente a través de esta vía que la terapia psicoanalítica pueda tener un impacto neurobiológico (Andreasen 2001, p. 331). El debate en curso sobre la naturaleza dinámica de las primeras huellas implícitas no reprimidas tiene implicaciones para el trabajo clínico. Una perspectiva (Clyman 1991; Fonagy 1999; Boston Change Process Study Group / BCPSG 2007) concibe las huellas más tempranas como una codificación procedimental cognitiva del “sí mismo-con-el-otro”, análoga a montar en bicicleta. En estos términos estrictamente procedimentales, se da el reenactment transferencial porque algún rasgo de la relación analítica es suficientemente similar a un “procedimiento” del modelo relacional de trabajo ya establecido, de modo que el cebado (del inglés, priming ) –un proceso automático no motivado– evoca el patrón relacional procedimental. El cambio puede lograrse a través de “momentos de encuentro”, no necesariamente interpretables. En cambio, en el paradigma dinámico de Shevrin, las intenciones y expectativas inconscientes contribuyen a determinar exactamente cómo y qué será recuperado: “[l]a recuperación nunca es simplemente automática y no motivada…” (Shevrin 2002, p. 137). Shevrin (2002) propone que las “memorias procedimentales”, si bien no están reprimidas ni simbolizadas inconscientemente, tampoco son inherentemente automatizadas, sino que están sujetas a modificaciones transferencial-conflictuales dinámicas cada vez que son recuperadas. Esta perspectiva es compatible con los conceptos dinámicos de temporalidad psíquica y con las nociones freudianas de Nachträglichkeit y recuerdos encubridores. También es compatible con los enfoques freudianos contemporáneos y de las Relaciones Objetales, en su sentido amplio,
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