Diccionario enciclopédico de psicoanálisis de la API

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través de diferentes modalidades sensoriales, acciones conductuales, juegos simbólicos con juguetes, etc.) y reflejar distintas perspectivas (primera persona frente a tercera persona). Los patrones pueden descomponerse y expresarse en fragmentos, se pueden añadir o sustraer elementos particulares (incluidos elementos que no formaban parte de la experiencia original), se pueden enfatizar diferentes aspectos en distintos momentos y/o los propósitos u objetivos de las acciones pueden alcanzarse por diferentes medios. A largo plazo, una experiencia traumática tiende a manifestarse en forma de temas traumáticos, como la preocupación por la violencia o la muerte, o mediante expresiones más simbólicas, como un payaso con dientes afilados en lugar de un cuchillo. Esta capacidad de reorganizar creativamente o “jugar” con los elementos internalizados de una experiencia traumática, incluso cuando gran parte de la reorganización se produce de forma inconsciente, abre vías para la intervención terapéutica. Las capacidades de procesamiento, integración y expresión intermodales, en el contexto del concepto de marco representacional “supramodal” de Meltzoff y Moore (1977, 1994), el concepto de “zonas de convergencia-divergencia” de Damasio (Damasio y Meyer 2008) y las “superneuronas espejo” de Iacoboni (2008a, b), presentes desde la infancia, proporcionan un mecanismo para comprender esta amplia variabilidad. Las localizaciones neuroanatómicas del espacio representacional donde tiene lugar este reprocesamiento e integración continuos de estímulos externos e internos se extienden por las complejas redes asociativas del cerebro, incluyendo la corteza prefrontal y el sistema de neuronas espejo. La investigación sobre las bases neuronales que subyacen a la capacidad de un individuo para diferenciar el sí mismo ( self ) del otro en presencia de representaciones compartidas mediadas por el sistema de neuronas espejo, y para inhibir las tendencias de respuesta imitativa automática asociadas a estas representaciones compartidas, continúa en curso (Bien, Roebroeck, Goebel y Sack 2009; Brass, Ruby y Spengler 2009). VI. Dc. Sistemas representacionales-simbólicos en los trastornos de pánico y angustia Estudios de neuroimagen en pacientes con trastorno de pánico, así como en otros trastornos de la regulación emocional, indican que la activación subcortical es mayor que la cortical ( Busch, Oquendo, Sullivan y Sandberg 2010 ). A nivel neurofisiológico, los elementos somáticos y afectivos pueden considerarse generados en el sistema límbico y volverse predominantemente corticales a medida que se representan verbal o simbólicamente. Una mayor conciencia e identificación de los afectos y estados corporales permite al paciente activar mejor los mecanismos de control en la corteza prefrontal para regular el sistema límbico y los estados afectivos. Los tratamientos psicoterapéuticos eficaces para el pánico se han asociado con una reducción de la actividad subcortical en relación con la actividad prefrontal y cortical.

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