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AGOSTO 2019

¿Como dañar un sábado de senderismo?

El problema con ser demasiado competitivo

T odos hemos escuchado el término “ventaja competitiva”. Desde temprana edad, siempre me han dicho que soy una persona competitiva. ¿Pero que es una ventaja competitiva? ¿Es algo bueno? De joven, siempre me esforcé tanto en clase como en los deportes. Me gustaban actividades donde la meta era competir con otros, así fuera deporte, un juego de mesa, una carrera en bici, o acampando. Estaba en mi ADN ganar. Odio perder, y pasaba más de lo que quisiera admitir. Ahora me doy cuenta que me atraen las personas que también aman competir. Mi esposa de 25 años es hasta más competitiva que yo. No te sorprendería al saber que tengo dos hijos super competitivos. Mientras que muchos ven ser competitivo como algo bueno, he empezado a cuestionar si ser demasiado competitivo es algo bueno. Tener estándares y querer ser tu mejor versión es algo bueno, y puede llevarlo a una vida y carrera satisfactoria. Pero ser demasiado competitivo en la situación errada puede ser dañino para ti y para otros. Por ejemplo, ser demasiado competitivo en una relación personal o de negocios puede perjudicar la relación, sobretodo si la otra persona no quiere ser competitivo. Recientemente fui a acampar con un grupo de personas mayores de 50 años. Mientras subíamos la montaña Osceola en New Hampshire, note que quería ser la primera persona en llegar a la cima. Esto era un grupo de personas que se reúnen para disfrutar hacer senderismo en los White Mountains,

y ahí estaba yo, tratando de convertir esta actividad tranquila en una competencia. De cierta manera, estaba bravo conmigo mismo por actuar así. ¿Porque sentí la necesidad de ser competitivo en esta actividad que no era competitivo? Si, llegue primero a la cima. Y si, eso fue gratificante. Pero considero que ese nivel de competitividad es perjudicial, y ojala pudiera saber aplicarlo en los las circunstancias apropiadas. Hay maneras en que mi lado competitivo ha sido beneficioso en mi vida. Me ha encantado estar en la corte como ayudante al fiscal del distrito en Boston. Puede ejercer mi competividad contra otros abogados y persuadir a otros jurados que el defendiente es culpable más allá de una duda razonable. Puedo decir honestamente que eso fue más emocionante que cualquier evento atlético en el que he participado. Por los últimos 20 años, he podido mantenerme competitivo profesionalmente como abogado de daños personales, ayudando a víctimas enfrentarse a la burocracia y lo tacaños que son las grandes aseguradoras. Al hacerlo, me enfrento a abogados muy hábiles contratados por las aseguradoras y defiendo en nombre “... He empezado a cuestionar si ser competitivo es bueno o no”.

de los más débiles: las víctimas. Reconozco que este nivel de competencia es lo que me mantiene involucrado en mi trabajo y motivado para ser el mejor abogado posible. Ser competitivo en mi trabajo ha sido de beneficio tanto para mi como para mis clientes. Sin embargo, ser competitivo cuando voy a acampar me hace ver como un payaso. Algunos son competitivos con ellos mismos y no sienten la necesidad de competir contra otros - solo quieren ser la mejor versión de ellos mismos. Creo que esta es la mejor version de ser competitivo, y es la version del cual quisiera tener más. Estoy mejorando y aprendido en ese aspecto de mi vida y no sospecho que voy a mejorar mucho en el corto plazo dado mi casa tan competitiva. -Len Spada

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