DangerousCallingSpanishExcerpt

capítulo uno

CAMINO AL DESASTRE

Yo era un hombre iracundo. El problema era que no sabía que era un hombre iracundo. Pensaba que nadie tenía una visión más clara de mí que yo mismo, pero, simplemente, no me veía como una persona iracunda. No, no pensaba que fuera perfecto y sí, sí sabía que necesitaba a otros en mi vida, pero vivía como si no los necesitara. Luella, mi querida esposa, actuó fielmente durante un largo tiempo para hacerme ver mi ira. Lo hizo con una combinación de firmeza y gracia. Nunca me gritó, nunca me insultó y nunca me reprochó enfrente de nuestros hijos. Una y otra vez, me hizo saber que mi ira no era ni justificada ni aceptable. Miro hacia el pasado y me maravilla el carácter que ella mostró durante esos días tan difíciles. Más tarde descubrí que Luella ya había estado preparando su plan de escape. No, no estaba planeando divorciarse de mí; ella solo sabía que el ciclo de la ira tenía que romperse para que nos pudiéramos re- conciliar y vivir en la clase de relación que Dios había diseñado para el matrimonio. Cuando Luella se me acercaba con otro ejemplo de mi ira; yo siempre hacía lo mismo. Me envolvía en mi manto de justi- cia, activaba a mi abogado interno y le recordaba una vez más qué estupendo esposo tenía. Repasaba mi bien ensayada lista, y bastante larga, por cierto, de todas las cosas que hacía por ella, todas las formas en las que le hacía más fácil su vida. Soy un

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