llamado peligroso
veía como un hombre en camino al desastre y con una profunda necesidad de la gracia de Dios que libera.
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Yo era un hombre que necesitaba la gracia liberadora y, por medio de la fidelidad de Luella y las preguntas quirúrgicas de Tedd, Dios hizo exactamente eso. ¿Y tú? ¿Cómo te ves? ¿Cuáles son las cosas que con regularidad te dices acerca de ti? ¿Hay señales sutiles en tu vida que te muestran que crees que eres diferente a las personas a las que ministras? ¿Te ves como un ministro de la gracia que necesita la gracia? ¿Has llegado a estar cómodo con las inconsistencias entre el evangelio que predi- cas y la manera en que vives? ¿Existen faltas de armonía entre tu imagen ministerial pública y los detalles de tu vida privada? ¿Promueves en tu iglesia un nivel de comunidad que tú mismo no das? ¿Caes en creer que nadie tiene una visión más exacta de ti que la que tú tienes? ¿Usas tu conocimiento o experiencia para mantener a raya la confrontación? Pastor, no debes tener miedo de lo que está en tu corazón y no debes tener miedo a que te conozcan porque no hay nada en ti, que pudiera salir a la luz, que no haya sido cubierto por la preciosa sangre de tu rey Salvador, Jesús.
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