Un tesoro de los bosques de Costa Rica ¿Alguna vez has visto una rana con ojos rojos como rubíes y patas de un naranja brillante? Esa es la rana verde de ojos rojos (Agalychnis callidryas), una de las criaturas más bellas y reconocibles de nuestros bosques tropicales. ¿Cómo es y dónde vive? Este pequeño anfibio es todo un despliegue de colores. Su cuerpo es de un verde hoja vibrante, sus flancos lucen rayas azules y amarillas, y sus dedos parecen pequeñas ventosas anaranjadas que le permiten trepar y adherirse a las hojas sin resbalar. Es de tamaño mediano: las hembras pueden alcanzar hasta 7,7 centímetros, un poco más grandes que los machos. Se trata de una rana «arborícola», lo que significa que pasa la mayor parte de su vida en los árboles, en bosques húmedos y lluviosos, cerca de ríos, lagunas o charcos de agua estancada. Es de hábitos nocturnos: durante el día duerme tranquilamente pegada al envés de las hojas, y es por la noche cuan- do despierta para cazar insectos como grillos y polillas. Una estrategia de supervivencia asombrosa A pesar de sus colores tan llamativos, esta rana no es venenosa. Si un de - predador —una serpiente o un ave, por ejemplo se acerca, la rana recurre a una táctica muy inteligente llamada «coloración de sobresalto». De repente, abre sus grandes ojos rojos y exhibe sus patas de colores brillantes. Ese mo- vimiento tan repentino desconcierta al depredador por un instante, lo que le da el tiempo justo para saltar y escapar.
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