Notican® "Pub. Audiov." 440

E l ocelote: el felino silencioso que camina entre la sombra y la carre- tera. Crónica de campo desde el Área de Conservación Guanacaste

Durante años he tendido cámaras trampa en el Par - que Nacional Santa Rosa y en la península de Osa. Entre cientos de noches de monitoreo, el ocelote (Leopardus pardalis) solo se revela en pocas fotografías: un destello de manchas entre la hojarasca. Ese misterio define a este felino de ocho a quince kilos: un fantasma manchado que aún sobrevive en nuestros bosques fragmentados. Hábitat: no es solo selva, es estructura Una lección que aprendí siguiendo señales de radio: el ocelote no vive en cualquier bosque. Necesita un so - tobosque denso, matorrales, troncos caídos, vegetación tupida a menos de un metro del suelo. En Guanacaste, durante la sequía, los ocelotes abandonan el bosque ca- ducifolio abierto y se refugian en los corredores ribereños. En el Caribe sur, en cambio, el bosque lluvioso siempre les ofrece cobertura. Sin esa estructura, simplemente no hay ocelote. La fragmentación provocada por carreteras y mono - cultivos es su peor enemiga: una ruta como la 32 (San José-Guápiles) mata en promedio cuatro ocelotes al año y aísla poblaciones enteras. Alimentación: un bisturí, no un martillo Mientras el jaguar derriba un becerro, el ocelote caza mi- crovertebrados. Hemos analizado cientos de excretas en

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