Observar también es cuidar
Su inteligencia se aprecia al explorar ramas, revisar hojas y manipular frutos. Come frutas, insectos y otros animales pequeños. Al transportar y dispersar semillas, participa en la renovación del bosque. Su curiosidad tiene sentido en ese mundo de olores, texturas y oportunidades. Que parezca confiado no significa que necesite nuestra cercanía. Darle comida altera su dieta y su comportamiento; acercarse para tocarlo o lograr una foto puede ponerlo en riesgo. Lo más respetuoso es guardar distancia, mantener los alimentos fuera de su alcance y dejarle libre el paso. Podemos disfrutar de su presencia sin interrumpirla. Escuchar el movimiento de la tropa y verla perderse entre las copas recuerda algo sencillo: el bosque es su casa. Cuidar los árboles y las conexiones entre ellos es cuidar su libertad.
SINAC
FUENTES
Cebus imitator
BOSQUE VIVO
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