El intestino que usted no ve pero su perro sí sufre: “cómo evitar el 90% de las consultas digestivas” C laves para evitar problemas diges- tivos desde casa. Una consulta que atiendo a en ocasiones, es la del perro con vómitos, diarrea, gases o dolor abdominal. En la gran mayoría de los casos, la
causa tiene un origen común: algo que comió, algo que no debió comer o algo que comió mal. La buena noticia es que ustedes, los dueños, pueden prevenir la mayor parte de estos episodios. No necesitan ser expertos, solo entender cómo funciona el intestino de su perro. El cambio de dieta: ni rápido ni sin reglas Cambiar el concentrado de un día para otro es como pedirle a su perro que corra una maratón sin entrenar. La flora intestinal necesita tiempo para adaptar- se. Un cambio brusco elimina bacterias beneficiosas y desata inflamación.
Lo que sí funciona: una transición mínima de 7 a 10 días.
Día 1 y 2: 75 % de comida vieja, 25 % nueva. Días 3 a 5: mitad y mitad. Días 6 a 8: 25 % vieja, 75 % nueva. Día 9 en adelante: 100 % nueva.
Esto reduce drásticamente el riesgo de diarrea. Además, evite concentrados de mala calidad o muy procesados; un intestino agradece ingredientes claros, sin colorantes ni subproductos de origen dudoso. Comida de humano y sobras: el gran debate No toda la comida de humano es veneno, pero casi ningún perro necesita comer de su plato. Si decide dar sobras, hágalo con reglas muy estrictas: que no superen el 10 % de su ra- ción diaria y que sean siempre ingredientes seguros: arroz, zanahoria, calabaza, pollo o pavo sin hueso, sin piel, sin grasa, sin sal y sin especias. Prohibido total y absoluto: cebolla, ajo, puerro, uvas, pasas, chocolate, cafeína, edulcorantes como el xilitol, aguacate, nueces de macadamia, huesos cocidos (se astillan y per- foran el intestino), frituras, salsas, embutidos y lácteos enteros. Un solo filete empanizado o una salchicha pueden desencadenar una pancreatitis aguda que requiere hospitalización. Comer pasto (zacate) y heces: no es un capricho Muchos dueños creen que el perro come zacate porque le gusta o para purgarse. La ver- dad clínica: el consumo frecuente de zacate (varias veces por semana) suele ser una señal de malestar digestivo. Puede indicar vacío gástrico (muchas horas sin comer), reflujo o parásitos. Si
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