DangerousCallingSpanishExcerpt

llamado peligroso

diez millones de años en la eternidad. A medida que Tedd me hacía las preguntas, era como si Dios hubiera estado rasgando las cortinas y yo me estuviera viendo y oyendo con exactitud por primera vez. No hay forma en la que pueda exagerar el sig- nificado de la obra que el Espíritu Santo estaba haciendo en ese momento, en el automóvil, por medio de las preguntas de Tedd. Cuando Dios abrió mis ojos en ese momento, inmediata- mente me quebranté y me afligí. Lo que vi, por medio de las preguntas de Tedd, estaba tan lejos del punto de vista que tenía de mí mismo, y que había llevado a todas partes durante tantos años, al punto que era casi imposible creer que el hombre al que ahora estaba viendo y escuchando era realmente yo. Pero lo era. No podía creer lo que me vi haciendo y lo que me escuché di- ciendo mientras describía escenarios en respuesta a las preguntas de Tedd. Fue un momento de rescate divino, intencionado y poderoso, más grande de lo que fui capaz de captar en la conmo- ción y emoción del suceso. No sé si Tedd sabía qué tan grande era ese momento. No podía esperar llegar a casa y hablar con Luella. Sabía que el discernimiento que se me estaba dando no era solo el resul- tado del uso que Dios estaba dando a las preguntas de Tedd; también era el resultado de la fidelidad amorosa, pero firme, de Luella durante todos esos años de fastidio. Soy un hombre con un vivaz sentido del humor y muchas veces entro a la casa de manera ocurrente, pero no esta noche. Estaba en la angustia de la convicción que altera la vida y transforma el corazón. Por la forma en que me veía, creo que Luella supo enseguida que algo estaba pasando. Le pedí que nos sentáramos a platicar aunque ya fuera tarde. Cuando nos sentamos, dije: “Sé que por un largo tiempo has estado tratando de lograr que vea mi ira, pero yo no

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