llamado peligroso
impaciencia o rabia; pero esa ira antigua que había dominado mi vida se había ido. ¡Alabado sea Dios! Caminé detrás de Luella y puse mis manos en sus hombros y ella echó su cabeza para atrás, me miró y yo le dije: “Sabes, ya no estoy enojado contigo”. Jun- tos reímos y lloramos al mismo tiempo por la belleza de lo que Dios había hecho. NO ESTÁS SOLO Me gustaría decir que mi experiencia pastoral es única, pero he llegado a aprender en mis viajes ministeriales a cientos de iglesias alrededor del mundo que, tristemente, no es así. Por su- puesto que los detalles son únicos, pero la misma desconexión entre la imagen pastoral pública y la vida privada del hombre está presente en la vida de muchos, muchos pastores. He es- cuchado tantas historias llenas de tantas confesiones, que he llevado conmigo el dolor y la preocupación por el estado en el que se encuentra la cultura pastoral en nuestra generación. Es la carga de esta preocupación, asociada a mi conocimiento y experiencia de la gracia transformadora, lo que me ha motivado a escribir este libro. Hay tres temas fundamentales que operaron en mi vida y que he descubierto que operan en la vida de muchos pastores con los que he conversado. Estos temas fundamentales funcio- naron como el mecanismo de la ceguera espiritual en mi vida y lo hacen en la vida de incontables pastores alrededor del mundo. Analizar estos temas es una buena forma de examinar las áreas en las que la cultura pastoral puede no ser del todo bíblica y a considerar las tentaciones propias del ministerio pastoral o que el ministerio pastoral intensifica.
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