LEC: Automatización y mercado de trabajo

LABORATO- RIO DE ECO- NOMÍA DEL COMPORTA- MIENTO: AUTOMATI- ZACIÓN Y MER- CADO DE TRA- BAJO.

Este proyecto ha sido realizado por el siguiente equipo:

Investigadores Antonio Cabrales

umiccs . University College of London.

Penélope Hernández umiccs . Universitat de València. Anxo Sánchez

umiccs . Universidad Carlos iii de Madrid.

Este proyecto ha contado con el apoyo técnico del Departamento de Economía y Finanzas de la Fundación Cotec

Agradecimientos Los investigadores agradecen al equipo del laboratorio experimental lineex su apoyo y rigor en la planificación y ejecución de las sesiones experimentales.

ÍNDICE.

05

Resumen ejecutivo

08

Introducción

10

Metodología

13

Resultados

23

Bibliografía

24

Anexo i : diseño del experimento

32

Anexo ii : muestra

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RESUMEN EJECUTIVO.

La introducción de las tecnologías de la información y la comunica- ción ( tic ) en la segunda mitad del siglo xx y su posterior auge a co- mienzos de los 90 ha dado lugar a un panorama económico y social sin precedentes históricos. A consecuencia de esa revolución, y como continuación del proceso innovador, una nueva ola de tecnologías re- lacionadas con la automatización, robotización e inteligencia artificial ha comenzado a introducirse en la sociedad. Este proceso viene dado por el traslado del conocimiento y la información a las máquinas, para que éstas sean capaces de tomar decisiones por sí mismas y ejecutar las correspondientes acciones. Las implicaciones de este escenario han generado un debate muy intenso en la opinión pública, ya que las nuevas tecnologías podrían no sólo constituir un complemento a los puestos de trabajo actuales, sino llegar a sustituir determinadas ocupaciones de manera total o parcial. En este contexto, el presente estudio busca dar respuesta a pregun- tas fundamentales para aportar luz en este debate: ¿Qué variables influirán en la implantación de la automatización, y cómo lo harán? ¿Qué efectos tendrá sobre las rentas, los trabajos, la productividad y la producción? ¿Qué papel pueden desempeñar las políticas económi- cas para superar los posibles riesgos? Para dar respuesta a estas preguntas, el estudio combina la economía del comportamiento con la economía experimental. La economía del comportamiento busca modelar la conducta de los individuos incor- porando a la teoría económica ideas de disciplinas como la psicología, mientras que la economía experimental funciona como metodología para comprobar estas teorías, así como cualquier tipo de intervencio- nes que tienen como objetivo cambiar la conducta de los individuos a través del desarrollo de experimentos de laboratorio. En estos expe- rimentos, se reproduce en el laboratorio un entorno microeconómico a pequeña escala en el que se puedan medir y controlar las variables relevantes. De esta manera se puede comprobar la validez de teorías y mejorar sus predicciones, además de servir como piloto para el de- sarrollo de políticas públicas. Para entender los efectos de las políticas económicas en el mercado laboral del futuro, nuestro estudio replica de una manera transparen- te el contexto de decisión de los actores en este mercado, es decir, de trabajadores y directivos. En nuestros experimentos, los trabajado- res realizan tareas de producción y los directivos pueden elegir entre trabajadores y/o robots para desempeñar dichas tareas. En las co- rrespondientes sesiones experimentales ha participado una muestra

RESUMEN EJECUTIVO

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de 900 individuos, seleccionada por formación y por habilidades para que sea representativa de la población que se enfrentará al futuro mercado laboral. Siguiendo la metodología experimental, los partici- pantes reciben un pago monetario en función de su rendimiento en las tareas desarrolladas, lo que los incentiva a tomar decisiones que redunden en su mayor beneficio, como en la realidad. Ello hace que este tipo de investigación sea diferente de las encuestas, en las que responder una cosa u otra no implica nada para los entrevistados, y se acerca más a lo que ocurre en la situación de interés, que en este caso es la automatización. Hemos diseñado distintas variantes de nuestros experimentos en función de las distintas intervenciones sociales que se han propues- to en el contexto de la automatización. Como punto de partida, se ha realizado una versión básica del experimento, que da información sobre la percepción que tienen los trabajadores de su posible susti- tución por robots. A continuación, hemos estudiado el efecto de la incorporación de una renta básica como sistema universal de salario independiente de la actividad laboral con un diseño que reproduce la experiencia piloto en marcha en Finlandia. Finalmente hemos consi- derado la inclusión de un impuesto fijo (tasa de reemplazo) por la uti- lización de robot en sustitución de un trabajador así como la posible coexistencia de robots y trabajadores en un marco de trabajo parcial o compartido. Gracias a este diseño de múltiples escenarios y al gran volumen de participantes en nuestros experimentos, hemos podido obtener una imagen bastante completa del proceso de automatización y su per- cepción, cuyas principales conclusiones son: •• La amenaza de ser sustituido por un robot no afecta a la pro- ductividad de los trabajadores. Los trabajadores no varían su producción en función de si hay riesgo o no de ser sustituidos por un robot. No obstante, la incorporación de robots en el proceso productivo incrementa notablemente la productividad de la em- presa. •• Ni la renta básica ni el impuesto por la sustitución de un trabaja- dor por un robot desincentivan la productividad del trabajador. Por un lado, la existencia de una renta básica que proporciona al tra- bajador un salario por defecto no le hace reducir su eficiencia. Por otro lado, el trabajador, conocedor de la tasa de reemplazo en la que incurre un directivo cuando es reemplazado por un robot, no reduce su pro- ductividad por sentirse menos vulnerable. •• El impuesto a la sustitución de un trabajador reduce la proba- bilidad de reemplazo. Los directivos perciben un coste añadido lo suficientemente elevado, por lo que solo emplearán un robot cuando el incremento de la productividad respecto al trabajador sea suficiente para compensar dicho coste. •• El trabajador no incrementa su productividad cuando no ha sido reemplazado por un robot más eficiente. Si bien cabría esperar un esfuerzo adicional del trabajador como respuesta a haber conservado su puesto cuando podría haber sido sustituido, no observamos ese esfuerzo adicional.

RESUMEN EJECUTIVO

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Desde un punto de vista macroeconómico, este estudio se traduce además en algunas conclusiones adicionales, como son: •• En las empresas que adoptan la automatización aumenta la productividad. El aumento se debe en exclusiva a los nuevos pro- cesos instalados, y no a que exista un efecto incentivo sobre los trabajadores que no son reemplazados. Por otro lado, resulta difí- cil pronunciarse sobre efectos de equilibrio general. La mayor pro- ductividad en algunos sectores puede hacer aumentar el tamaño de estos, y por tanto la productividad global. •• No todos los empleos potencialmente automatizables se sus- tituyen por máquinas. De hecho, se observa que los directivos prefieren mantener a sus trabajadores en un 30% de los casos en los que pueden disponer de un robot/algoritmo que es hasta un 19% más productivo que éstos. Es posible entonces que el tamaño de ese sector aumente a causa del menor coste de sus productos y esto conlleve un mayor empleo dentro del mismo. Sin embargo, para estudiar las consecuencias desde un punto vista del empleo agregado es necesario estudiar el efecto indirecto y el efecto sus- titución en otros sectores. La experiencia de las revoluciones in- dustriales previas sugiere que las tasas de empleo a largo plazo no están relacionadas con la sustitución de trabajadores por robots en los distintos sectores. •• La opción de reemplazar al trabajador mediante un contrato de jornada parcial o de jornada compartida no es atractiva. Los directivos, cuando se les ofrece esta opción intermedia, optan casi siempre por descartarla, sustituyendo o no al trabajador en- teramente por un robot. •• Una política de renta básica universal en los términos defini- dos en este experimento no reduce la productividad de los trabajadores. A este respecto, hay que aclarar que este estudio no valora otras consideraciones, como la viabilidad económica de esta política, que requerirían un análisis independiente. Finalmente, este estudio demuestra que la economía experimental permite abordar con una perspectiva amplia el comportamiento de una sociedad que se enfrentará a la situación anteriormente plan- teada en el medio plazo. Esta es una línea de investigación pionera, que constituye un marco de investigación inédito con gran potencial de proyección, en especial sobre las políticas que puedan aplicar las administraciones públicas (política basada en evidencias).

RESUMEN EJECUTIVO

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INTRODUCCIÓN.

Bajo el título Mastering the Fourth Industrial Revolution , el Foro Econó- mico Mundial de Davos 2018 avisó con claridad: la 4ª revolución indus- trial o revolución 4.0 comienza a penetrar en nuestras sociedades y puede suponer un cambio de paradigma en la forma de entender las economías, especialmente sobre el factor trabajo. Tras la revolución de las tecnologías de la información y la comunica- ción en la segunda mitad del siglo xx ; la robotización, la automatiza- ción y la inteligencia artificial comienzan a estar presentes en nuestra sociedad y su uso crece de manera exponencial. Son cada vez más los organismos e investigadores que alertan sobre la importancia de entender en qué consiste esta nueva revolución y cuáles son los posi- bles efectos positivos y negativos que puedan derivarse de ella. Esta revolución 4.0 incorpora tecnologías más automáticas e inteli- gentes y capacita a las máquinas a tomar decisiones por sí mismas, de manera que podrían no sólo constituir un complemento a los puestos de trabajo actuales, sino llegar a sustituir determinadas ocupaciones de manera total o parcial. Esto ha generado un amplísimo debate en la sociedad, focalizado en torno a los posibles efectos negativos, ya que algunos autores consideran que podría derivar en un descenso del nivel de empleo y/o en una creciente desigualdad en la distribu- ción de la renta. Como consecuencia del posible desarrollo de socie- dades postlaborales 1 , surgen voces que reclaman un papel activo del Estado a través de instrumentos novedosos que permitan reducir las desigualdades salariales —incluyendo la brecha de género— y favore- cer la inclusión social. Con todo esto, la robotización se ha convertido en un tema candente y cada vez más estudiado, con la intención de dar respuesta a pregun- tas fundamentales como: ¿qué variables y cómo influirán en la intro- ducción de la nueva revolución? ¿qué efectos tendrá sobre las rentas, los trabajos, la productividad o la producción? ¿qué papel jugarán las políticas económicas y sociales para superar los riesgos asociados a estas nuevas condiciones? Ese creciente interés se ha plasmado en diversos informes y traba- jos de investigación. Frey y Osborne (2013) señalan que el 47% de los puestos de trabajo actuales de EE.UU. corre el riesgo de ser automa- tizado y que existe una fuerte relación negativa entre el nivel edu- cativo y la probabilidad de automatización. Análogamente, el Banco Mundial (2016), avisa del riesgo que tienen los países —desarrollados y no desarrollados— de sufrir pérdidas de empleo, aunque con una incidencia dispar en función de la estructura productiva de cada país.

1. Sociedades cuya estructura productiva está fuertemente digi- talizada. Los puestos de trabajo automatizables tienden a desapa- recer por lo que una parte impor- tante de la población queda des- conectada del mercado de trabajo de forma permanente. Se diluye la separación entre vida laboral y ocio.

INTRODUCCIÓN

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Sus estimaciones señalan que cerca del 57% de los puestos de trabajo actuales en toda la ocde es susceptible de automatizarse en las próxi- mas décadas. No obstante, Arntz, Gregory y Zierahn (2016) plantean que tales cifras podrían estar sobreestimadas y, admitiendo la posibilidad de los tra- bajadores de especializarse en aquellas tareas de más difícil automa- tización, el empleo en riesgo se reduciría a un limitado pero relevante 9% en toda la ocde . McKinsey (2017) aporta una visión más positiva al considerar que la revolución tecnológica creará más empleos de los que destruirá, pero alerta de que el 14% de los puestos de trabajo actuales en el mundo (en torno a 375 millones) sufrirá ese proceso de transición, que puede ser lento y complicado. Al escenario de creación neta de empleo como consecuencia del proceso de automatización se ha sumado también el World Economic Forum (2018). En este sentido, Michaels, Natraj y Van Reenen (2014) focalizan en la polarización de los salarios de los trabajadores como consecuencia de la entrada de las tecnologías tic . Sin duda, uno de los trabajos más completos es el realizado por Acemoglu y Restrepo (2017), quienes analizan el impacto y equilibrio de la introducción de los robots sobre salarios y empleos, estimando que tenderán a la baja cuanta mayor penetración de la robotización exista: un robot más por cada 1.000 trabajadores reducirá el empleo entre 0,18–0,34 puntos porcentuales y los salarios entre 0,25-0,5 p.p. Recientemente, Autor y Salomons (2018) han estudiado el impacto de la automatización en el empleo y los salarios, en un análisis que com- prende datos de las cuatro últimas décadas en 19 países desarrolla- dos. El estudio aborda el impacto de la automatización en el empleo de manera directa, donde se observa que el signo es negativo, y de manera indirecta, donde el efecto es positivo y mayor que el efecto di- recto, por lo que el efecto neto resultante es positivo. Por el contrario, al analizar el efecto sobre los salarios, resulta un signo negativo neto, por lo que los autores concluyen que la preocupación política y social no debe estar tan focalizada en torno al empleo sino en los efectos distributivos del cambio tecnológico. Frank et al. (2017) centran su atención sobre los efectos en zonas ur- banas. Según estos autores, el impacto de la automatización será ma- yor en las pequeñas ciudades que en las grandes urbes, que podrán beneficiarse de la especialización por la abundancia de profesiones técnicas y directivas, menos automatizables. Estos artículos marcan diferentes direcciones de investigación, con resultados sobre empleo y salario todavía dispares, tal y como se ha podido comprobar. Esta literatura se ha basado hasta la fecha en me- todologías clásicas. Este trabajo es el primer estudio internacional que utiliza la metodología experimental para desarrollar un experimen- to de laboratorio 2 que aporte evidencia sobre cómo ciertas políticas públicas, como la renta básica universal y/o impuestos sobre la uti- lización de robots, influyen en la productividad de los trabajadores. Esta línea de acción es pionera y los resultados obtenidos pueden constituir un nuevo marco de investigación inédito con gran potencial de proyección, en especial sobre las políticas que puedan aplicar las administraciones públicas.

2. La necesidad y adecuación de los experimentos en laboratorio para el estudio del impacto de la renta básica están defendidas en el artículo de Noguera and Wispe- laere (2006).

INTRODUCCIÓN

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METODOLOGÍA.

La economía experimental y la economía del comportamiento con- fluyen de manera que permiten obtener resultados y conclusiones acerca del fenómeno de la automatización. La economía del comportamiento busca modelizar la conducta de los agentes económicos a través de la incorporación a la teoría econó- mica de otras disciplinas, como la psicología o la sociología. A su vez, pretende explicar qué ocurre en los mercados en situaciones donde aparecen las limitaciones y complicaciones humanas (Mullainathan y Thaler, 2000). Tradicionalmente, la teoría económica encuadra a los agentes económicos como sujetos calculadores y maximizadores, ignorando todo el estudio de la psicología cognitiva y social. Según estos autores, la economía del comportamiento busca, en definitiva, identificar de qué maneras el comportamiento de los agentes difiere de los modelos y explicar cómo ese comportamiento importa en con- textos económicos. Por su parte, la economía experimental funciona como metodología para testar, permitiendo a través del desarrollo de experimentos la obtención de aquella información necesaria para el análisis del com- portamiento. El propósito detrás de un experimento de laboratorio en economía es el de crear un entorno microeconómico a pequeña escala en el que se pueda mantener una medición y un control ade- cuado de las variables relevantes. Los experimentos permiten testar la validez de teorías, proporcionando demostraciones empíricas, e in- cluso mejorar las predicciones, además de servir como piloto para el desarrollo de políticas públicas. El proyecto experimental trascurre a través de las siguientes fases: ( I ) la identificación de las hipótesis, ( II ) el diseño experimental, ( III ) la ex- perimentación o test de impacto, ( IV ) la identificación de los patrones y modelización y ( V ) la validación. Siguiendo esta metodología, se consiguen identificar, cuantificar y op- timizar los factores que determinan el comportamiento. El objetivo fundamental del experimento es conocer, en un contexto futuro de automatización y, por tanto, de competencia en determinados ámbi- tos entre trabajadores y robots, qué políticas influyen en la productivi- dad de los agentes económicos y el impacto que éstas podrían tener en la sociedad desde una perspectiva social y económica. El reclutamiento de la muestra se realiza mediante un proceso abierto y, tras aplicar una serie de filtros de selección relacionados con las de- terminadas habilidades y no con criterios demográficos, se obtienen

METODOLOGÍA

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900 individuos repartidos en 9 tratamientos (entre los que se incluye el grupo control). Estos filtros responden a la necesidad de represen- tar a la población que vivirá el fenómeno de la robotización en el fu- turo. De este modo, la muestra se compone por un 59% de mujeres frente al 41% correspondiente a los hombres, siendo el 98% de los participantes estudiantes universitarios. La edad de éstos ronda los 21 años (la mediana en todos los tratamientos), siendo la edad mínima 19 años y la máxima 30 años. Esta distribución de la muestra, atendiendo a las diferentes áreas de formación de los estudiantes, junto con el hecho de que la ganancia individual dependa de su propio esfuerzo, permite que el contexto sea representativo del futuro mercado labo- ral (para más información, véase Anexo Muestra). La dinámica del experimento consiste en la realización de una serie de tareas que evalúan la producción individual de cada participan- te. Siguiendo la metodología experimental, los individuos reciben un pago monetario dependiendo de su propio rendimiento en las tareas desarrolladas. En cada tratamiento, exceptuando al grupo de control, los participantes se enfrentan al riesgo de ser sustituidos por un ro- bot que se asocia de forma individual y aleatoria, pudiendo perder la posibilidad de seguir produciendo. Tras una primera fase de tareas, se evalúa individualmente la producción de cada sujeto y se compara con la de un robot. El criterio que determina si un individuo es susti- tuido por su robot asociado depende del tratamiento, pudiendo ser de dos tipos: endógenos y exógenos. En los tratamientos endógenos, a los participantes se les clasifica como sujetos tipo A o tipo B 3 . Cada sujeto tipo A está asociado con un sujeto tipo B, formando grupos del mismo tamaño. El sujeto tipo A decide, conociendo tanto la producción de su sujeto tipo B como la del robot asociado, si su sujeto tipo B es sustituido por el robot en la segunda fase de producción. En los tratamientos exógenos, si la producción del robot excede a la del sujeto, éste será sustituido por su robot en lo que resta del experi- mento con una probabilidad del 90%, no pudiendo realizar la segunda fase de tareas. Las ganancias de los participantes corresponden a la suma de los in- gresos de las dos fases de producción. Esto implica que, si el individuo es reemplazado en la segunda etapa, no recibe pago. Además de este aspecto, los tratamientos difieren entre sí del esquema de pago tanto de trabajadores como de directivos. Para ser más precisos, para los tratamientos donde de manera endógena se elige un robot, el siste- ma de pago de los directivos dependerá de si se les descuenta una cantidad fija por utilizar un robot o no, es decir, si se imputa un im- puesto fijo por el reemplazo del trabajador. El valor del impuesto fijo se ha calculado en función de la ratio de reemplazo en los tratamien- tos exógenos para cubrir los costes de la renta básica de los agentes reemplazados. Por otro lado, se incluye en este contexto la posibilidad de que el directivo ofrezca a los trabajadores un sistema de contrato a tiempo parcial por lo que el directivo tiene la posibilidad de mitigar el total reemplazo de un trabajador por un robot.

3. El rol del sujeto tipo A es el de directivo y el del sujeto tipo B es el de trabajador.

METODOLOGÍA

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Desde el punto de vista del trabajador, el contexto que se mide, tan- to en un entorno exógeno como endógeno, aborda la posibilidad de recibir un salario universal e independiente de lo que se trabaje o de cuánto se produzca, es decir, una renta básica. Se entiende la ren- ta básica como una cantidad monetaria que recibe el ciudadano, sin obligación de contraprestación, destinada a cubrir sus necesidades básicas. El valor de la renta básica utilizada en el experimento se ob- tiene al dividir entre 5 la producción mediana del tratamiento del gru- po de control. Este cálculo sigue el espíritu de la experiencia piloto llevada a cabo en Finlandia donde el salario mediano es del orden de 3.000 euros al mes y la cantidad para realizar el estudio fue casi de 600 euros (un quinto del pago mediano) 4 . Los tratamientos y el número de participantes en cada uno de ellos son los siguientes (para obtener información más detallada véase Anexo Diseño Experimental): 1. Baseline (grupo control): 60 sujetos.

2. Endógeno sin renta básica sin tasa: 120 sujetos. 3. Endógeno con renta básica sin tasa: 120 sujetos. 4. Endógeno sin renta básica con tasa: 120 sujetos. 5. Endógeno con renta básica con tasa: 120 sujetos.

6. Endógeno sin tasa con opción de trabajo parcial: 120 sujetos. 7. Endógeno con tasa con opción de trabajo parcial: 120 sujetos.

8. Exógeno sin renta básica: 60 sujetos. 9. Exógeno con renta básica: 60 sujetos.

Como se puede apreciar, los diferentes tratamientos permiten estu- diar el efecto de las variables relativas a políticas económicas en todos y cada uno de los escenarios posibles, donde el reemplazo de un ro- bot puede ser por una decisión endógena o exógena.

4. https://www.bloomberg.com/ amp/view/articles/2018-04-26/fin- land-s-basic-income-experiment- was-doomed-from-the-start?__ twitter_impression=true

METODOLOGÍA

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RESULTADOS.

A continuación, se presentan los resultados más destacados de este proyecto: I. La amenaza de inclusión de robot no cambia la productividad de los trabajadores, es decir, se observa que los trabajadores no varían su producción en función de si hay riesgo o no de ser sustituidos por un robot. No obstante, con la incorporación de robots en el proceso productivo, se observa un incremento me- dio de la productividad de la empresa del 13,5%. II. Ni la existencia de una renta básica, tal y como se ha diseñado en este experimento, ni de un impuesto fijo por la utilización de un robot en sustitución de un trabajador (tasa de reemplazo) desin- centivan la productividad del trabajador. Por un lado, la renta básica que proporciona al trabajador un salario por defecto no le hace reducir su eficiencia. Por otro lado, el trabajador, conoce- dor de la tasa de reemplazo en la que incurre un directivo cuan- do es reemplazado por un robot, no modifica su productividad. III. El impuesto fijo a la sustitución de un trabajador reduce la pro- babilidad de reemplazo, es decir, los directivos consideran un coste económico lo suficientemente elevado utilizar un robot, por lo que solo lo emplearán cuando la productividad respecto al trabajador sea suficientemente mayor. IV. El trabajador tampoco incrementa su productividad como res- puesta a no ser reemplazado por un robot más eficiente.

RESULTADOS

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I LA AMENAZA DE INCLUSIÓN DE ROBOT NO CAMBIA LA PRODUCTIVIDAD DE LOS TRABAJADORES.

El experimento muestra que entre las empresas que adoptan la auto- matización, aumenta la productividad. El experimento también mues- tra que ese aumento se debe en exclusiva a los nuevos procesos ins- talados, y no porque, de manera adicional, exista un efecto incentivo en términos monetarios 5 sobre los trabajadores humanos. El hecho de que la amenaza de automatización no cambie la produc- tividad del trabajador es fácilmente explicable a la luz de la economía de la conducta. El trabajador tiene que inferir sobre la reacción de otras personas a sus acciones presentes. La literatura experimental sobre situaciones estratégicas en las que este tipo de razonamiento es importante ha demostrado que los seres humanos tienen muchas dificultades para hacerlo bien. Como muestran Levitt, List y Sadoff (2011), ni siquiera los jugadores profesionales de ajedrez, para los cua- les esto es una habilidad esencial, son capaces de realizar este tipo de inferencias fuera del juego.

Ilustración 1 Ejemplo de visualización. Fuente: Elaboración propia.

30

Valor máximo

25

(75% datos) Q3

20

(50% datos)

Media

Mediana

15

Q1 (25% datos)

10

Valor mínimo

0

5. La mayor productividad en algunos sectores puede hacer au- mentar el tamaño de estos, y por tanto la productividad global, por encima del efecto en una empresa concreta por efecto sustitución de la demanda hacia estos sectores, cuyos productos serán más bara- tos en términos relativos. Por otro lado, los trabajadores desplazados de estos sectores podrían acabar en otros donde su productividad, al menos inicialmente sería proba- blemente inferior y esto disminu- ye el impacto agregado en la pro- ductividad.

Leyenda Variable

Variable

La Ilustración 1 muestra la producción en la primera fase de todos los participantes en cada uno de los 9 tratamientos. Como sistema de visualización de los datos se han elegido los conocidos como «gráficos de bigotes», que permiten describir varias características estadísticas al mismo tiempo, como la media, la mediana, los cuartiles y valores máximos y mínimos. Los cuartiles son los valores que dividen un con- junto de datos ordenados en cuatro partes iguales. Q1, Q2 y Q3 de- terminan los valores correspondientes al 25%, al 50% y al 75% de los

RESULTADOS FASE I

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datos y Q2 corresponde a la mediana. Estos valores nos permiten en- tender la dispersión de los datos. Además, la media se identifica como un punto. La representación consiste en una caja rectangular, dividida por un segmento horizontal que indica donde se posiciona la mediana y dos brazos (llamados bigotes) que determinan el valor máximo y mí- nimo. El tamaño desde la mediana a la parte superior de la caja ofrece información de la dispersión de los datos entre el tercer y segundo cuartil. De igual forma, el tamaño de la caja desde la mediana a la parte inferior de la caja muestra la dispersión de los datos del primer cuartil a la mediana. Los datos atípicos se muestran como puntos fuera de los bigotes. La siguiente figura ilustra la información descrita. Observando los gráficos de bigotes se aprecia que, aunque las cajas correspondientes a la información de la producción en la primera fase de todos los sujetos en cada uno de los 9 tratamientos no tengan la misma dimensión, las medias y las medianas se sitúan en una línea prácticamente recta. Los gráficos sugieren, de esta manera, que en los distintos tratamientos se obtiene un comportamiento similar en la variable que se está estudiando (producción). No obstante, es nece- sario realizar la comprobación estadística pertinente para confirmar esta hipótesis. Mediante un test de igualdad de medias, se corrobora que, efectivamente, no hay diferencias estadísticas significativas entre la producción de la primera fase de los distintos tratamientos. Si se observa en el tratamiento de referencia, que es el grupo de control, se extrae como mensaje que los agentes responden igual cuando no pueden ser sustituidos por robots ( baseline ) y cuando sí pueden (resto de tratamientos), es decir, la amenaza de robot no tiene efecto sobre el nivel de esfuerzo del trabajador.

Ilustración 2 Producción en la primera fase por tratamientos. Fuente: Elaboración propia.

Todos los sujetos

40

30

20

10

0

Tratamiento

RESULTADOS FASE I

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Sin embargo, la segunda fase de producción —que corresponde a aquellos trabajadores que no fueron sustituidos por robots— mues- tra un relevante incremento medio de productividad de un 13,5% respecto a la fase 1, siendo el incremento máximo de un 18,5% — tratamiento endógeno con renta básica y sin tasa— y el incremento mínimo de un 9,5% —tratamiento exógeno sin renta básica— (véase la Ilustración 3). Si se observan las cajas con bigotes de la segunda fase de cada tratamiento (diferenciado cada tratamiento por colo- res) se ve que la segunda caja está por encima de la primera, la cual corresponde a la producción de la primera fase. Además, este cre- cimiento es bastante homogéneo entre tratamientos por lo que la productividad final depende del tratamiento en sí, es decir, del efec- to de las variables en estudio y no por el hecho de hacer dos fases de producción. Dicho incremento se podría justificar por razones de aprendizaje (aunque debe señalarse que el diseño contempla ma- yor complejidad en la segunda fase de producción) y por el sesgo de selección (donde los sujetos más expertos son los que acceden a realizar dicha fase).

Ilustración 3 Producción en la segunda fase por tratamientos. Fuente: Elaboración propia.

Sujetos que no fueron sustituidos por Robots en la Fase 2

40

30

20

10

0

1 2 1 2 1 2 1 2 1 2 1 2 1 2 1 2 1 2

Tratamiento y Fase

RESULTADOS FASE I

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II NI LA EXISTENCIA DE UNA RENTA BÁSICA, TAL Y COMO SE HA DISEÑADO EN ESTE EXPERIMENTO, NI DE UN IMPUESTO FIJO POR LA UTILIZACIÓN DE UN ROBOT EN SUSTITUCIÓN DE UN TRABAJA- DOR (TASA DE REEMPLAZO) DESINCENTIVAN LA PRODUCTIVIDAD DEL TRABAJADOR.

A. La renta básica no disminuye la productividad.

40

30

20

Ilustración 4 Producción en la primera fase de los tratamientos con renta básica frente a los tratamientos sin renta básica. Fuente: Elaboración propia.

10

0

Endógeno M2 con renta básica sin tasa Endógeno M2 con renta básica con tasa Exógeno con renta básica

Endógeno M2 sin renta básica sin tasa Endógeno M2 sin renta básica con tasa Exógeno sin renta básica

Tratamientos

La Ilustración 4 compara la producción de los sujetos en la primera fase de todos los tratamientos en los que hay renta básica frente a aquellos tratamientos sin renta básica. Tras realizar un test de igual- dad de medias, se concluye que no existen diferencias estadística- mente significativas entre la producción de los participantes cuando existe o no renta básica. De nuevo, las cajas con bigotes de los dos escenarios, la producción cuando hay renta básica (color rosa) y la producción cuando no hay renta básica (color verde), tienen práctica- mente la misma dimensión e igual media. Considerando cualquier escenario de decisión de reemplazo por un robot, tanto no estratégico (tratamientos exógenos) como estratégico (tratamientos endógenos), la política de renta básica no tiene efecto negativo en los trabajadores, que producen igual estadísticamente. Por tanto, la existencia de una renta básica no disminuye la producti- vidad de los trabajadores. Además, como el comportamiento de pro- ducción es similar con renta básica positiva (e igual a la quinta parte de la producción o salario mediano, siguiendo el diseño planteado en el piloto finlandés) y a renta básica igual a cero, es decir, sin renta básica, se puede asegurar que este resultado se mantiene si se consi-

RESULTADOS FASE II

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dera una renta básica más pequeña. Por ejemplo, si en vez de dividir por 5 se hace por 8 o por 16, los resultados serían equivalentes. Sin embargo, si la renta básica fuese de un orden de magnitud superior, similar al salario mediano, es decir, dividiendo entre el intervalo 1 a 2, entonces sería necesario medir este efecto con un experimento adi- cional considerando este nuevo parámetro. Un análisis desagregado de los datos (esto es, comparando entre tra- tamientos endógenos con renta básica, endógenos sin renta o exóge- no) indica que los resultados se mantienen, es decir, a nivel de trata- miento no hay diferencias significativas entre las producciones de la primera fase bajo la presencia de renta básica o no. El experimento presenta conclusiones de interés para la política eco- nómica respecto a la renta básica ya que, bajo el diseño que se con- templa, no parece desincentivar el esfuerzo laboral. Sin embargo, no se entra a valorar su implicación fiscal, ni tampoco el efecto de equili- brio general de la automatización. Del mismo modo, estas conclusio- nes no permiten tampoco contrastar esta política con otras como, por ejemplo, políticas de subsidios.

B. Los trabajadores no cambian su produc- tividad cuando hay tasa de reemplazo.

La Ilustración 5 compara la producción de los participantes en la pri- mera fase del tratamiento endógeno sin renta básica y sin tasa de reemplazo frente a la del tratamiento endógeno sin renta básica y con tasa de reemplazo. El test de igualdad de medias confirma que no hay diferencias estadísticamente significativas entre la producción de los sujetos cuando hay una tasa impuesta por reemplazar y cuando no la hay. La Ilustración 5 tiene la misma forma que la anterior, mostrando

Ilustración 5 Producción en la segunda fase de los tratamientos con tasa frente a los tratamientos sin tasa, cuan-

40

do no hay renta básica. Fuente: Elaboración propia.

30

20

10

0

Endógeno M2 • Sin renta básica con tasa • Con renta básica con tasa

Endógeno M2 • Sin renta básica sin tasa • Con renta básica sin tasa

Tratamientos

RESULTADOS FASE II

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una similitud de los escenarios con y sin tasas. Los gráficos de bigotes vuelven a mostrar que el comportamiento de los agentes no se ve afectado por la presencia de la tasa. Esto indica que el trabajador no anticipa el hecho de que el directivo tiene coste en el reemplazo del trabajador por un robot, y por tanto la existencia del impuesto fijo no tiene ningún efecto estadísticamente significativo sobre su producción. Un análisis desagregado de los datos (esto es, distinguiendo entre tra- tamientos con impuesto y sin impuesto) indica que los resultados se mantienen, i.e., a nivel de tratamiento no hay diferencias significativas entre las producciones de la primera fase bajo la presencia de im- puesto de reemplazo o no. Una de las políticas que algunas voces han sugerido que se podría aplicar en esta situación de robotización, consiste en la aplicación de un impuesto fijo al uso de robots. En este experimento, se contem- plan diferentes tratamientos para poder medir el efecto de esta políti- ca cuando los directivos pueden tomar la decisión de reemplazo. Por un lado, el hecho de que el uso de un robot tenga un coste adicional para el directivo podría hacer que hubiese menos reemplazo; por el otro, los agentes anticipando este comportamiento podrían esforzar- se menos con la consiguiente reducción de producción. Focalizando en el efecto sobre el reemplazo, nos interesa conocer las variables que tienen efecto en esta toma de decisión. Para ello se mide el impacto de la tasa en la acción de reemplazo con la probabilidad de que un agente sea reemplazado en función de algunas variables. Una de ellas es la existencia o no de un impuesto fijo (variable TAXYes ); otra es la existencia de alguna política en acción como la renta básica (variable RBYes ); y por último una característica demográfica como el sexo (variable SexMMale ). El siguiente modelo econométrico ofrece la estimación de la proba- bilidad de que un individuo tipo B sea reemplazado por un robot. La Tabla 1 ofrece los coeficientes de esta regresión. El signo negativo del coeficiente de la variable TAXYes β_2^tasa , indica que la probabilidad de reemplazo es menor cuando hay un impuesto fijo. Además, te- niendo en cuenta como variable la diferencia entre la producción del robot y del trabajador cuya variable es I(ProdRob - Prod1) se observa que el coeficiente β_1^dif es positivo, por lo que cuanto mayor es la diferencia entre la productividad del robot y del trabajador en la fase 1, mayor es la probabilidad de reemplazo. Por último, la ratio de los coeficientes de las variables (β_1^dif) / (β_2^tasa )= 4,5 da el diferencial de producción necesario para compensar una unidad de tasa por el uso de un robot. Como la tasa que se utilizó en el experimento fue de 3,2 unidades, se puede asegurar que dicha cantidad es apropiada, ya que el intervalo de confianza al 95% corresponde al intervalo entre 1,06 y 8,18 con una desviación típica de la ratio de 2,03. El intervalo de confianza se ha calculado utilizando la técnica de remuestreo 6 .

III EL IMPUESTO FIJO A LA SUSTITUCIÓN DE UN TRABAJA- DOR REDUCE LA PROBABILIDAD DE REEMPLAZO.

6. La técnica de remuestreo es un procedimiento estándar en es- tadística (Efron y Tibshirani, 1993) que permite obtener aproximacio- nes empíricas de la distribución muestral (y, por tanto, de los erro- res de estimación) de cualquier estadístico. No importa lo compli- cado que este sea, la ventaja del remuestreo radica en que es posi- ble incorporar en el proceso la es- tructura de generación de datos.

RESULTADOS FASE III

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Estimate

Std. Error

z value

Pr(>|z|)

(Intercept)

-0.38940

0.29910

-1.302

0.1929

I(ProdRob - Prod1)

0.14342

0.02095

6.846

7.58e-12 ***

TAXYes

-0.64306

0.31249

-2.058

0.0396 *

RBYes

0.10227

0.30313

0.337

0.7358

SexMMale

0.29599

0.30890

0.958

0.3380

Tabla 1 Resultados del modelo logit. Códigos de significatividad: 0 ‘***’ 0,001 ‘**’ 0,01 ‘*’ 0,05 ‘,’ 0,1 ‘ ’ 1

El impacto de la automatización en el empleo es ambiguo incluso den- tro del sector considerado. Por una parte, el experimento demuestra que no todos los empleos potencialmente automatizables se susti- tuyen por máquinas, pero además es posible que el tamaño de ese sector aumente a causa del menor coste de sus productos y esto con- lleve un mayor empleo dentro del mismo. La experiencia de las revo- luciones industriales previas sugiere que las tasas de empleo a largo plazo no están relacionadas con la sustitución de trabajadores por robots en los distintos sectores.

IV EL TRABAJADOR TAMPOCO INCREMENTA SU PRODUCTIVIDAD COMO RESPUESTA A NO SER REEMPLAZADO POR UN ROBOT MÁS EFICIENTE.

La literatura de la economía del comportamiento demuestra que los individuos presentan preferencias sociales. Esto quiere decir que nuestras decisiones pueden ser influidas por el comportamiento de otros hacia nosotros, y las nuestras esperando un comportamiento de los demás. Por ejemplo, si soy amable con alguien espero que esa persona lo sea conmigo, es decir, reciproque mi comportamiento. Esta situación es la que podría ocurrir en este experimento. Cuando el directivo en la fase 2 toma la decisión de reemplazar o no al traba- jador, este podría entender una acción «amable» si no lo hace, sobre todo cuando el robot que tiene asignado es más productivo. La forma que tiene el trabajador de reciprocar esta acción del direc- tivo es produciendo más, ya que así, el directivo ganará también más. Si este fuera el caso, los trabajadores se comportarían de manera di- ferente cuando la decisión la toma un humano, es decir, tratamientos endógenos, o la toma un sistema exógeno como en el caso de los otros tratamientos. Se asume que los trabajadores no tienen un com- portamiento social respecto a las máquinas. La economía de la conducta también explica el hecho de que los di- rectivos no automaticen a pesar de que los robots sean más producti- vos. Hay un cuerpo de literatura importante (ver Cabrales y Ponti 2015) que muestra que muchos humanos tienen preferencias que les llevan a dejar de ganar algo de dinero si otros individuos se benefician más. Esta tendencia se exacerba en nuestro caso porque el empresario está obteniendo beneficios debido a la sustitución de una persona

RESULTADOS FASE IV

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por una máquina. Esto es importante porque la pérdida de empleo, además de su valor monetario, da lugar a graves problemas psico- lógicos derivados de su relevancia para la formación de la identidad personal (ver Schöb 2012). La Ilustración 6 muestra que no hay diferencias significativas en la producción de la fase 2 de los trabajadores que realizan dicha fase por ser elegidos de manera no personal (tratamiento exógeno) o de manera personal por el directivo (tratamiento endógeno). De hecho, el test de igualdad de medias acepta la hipótesis nula con un p-valor de p = 0,6825.

Ilustración 6 Producción en la segunda fase de los tratamientos endógenos fren- te a los exógenos, cuando no hay renta básica. Fuente: Elaboración propia.

40

30

20

10

0

Endógeno • Sin renta básica con tasa • Sin renta básica sin tasa

Exógeno • Sin renta básica

Tratamientos

Esto demuestra que los trabajadores no tienen un comportamiento recíproco con los directivos cuando éstos pueden elegir entre un hu- mano y un robot. Un estudio más exhaustivo sobre el comportamiento micro de las acciones de los sujetos tipo A que sustituyen a los trabajadores por robots no muestra un patrón de comportamiento específico. Para ser más precisos, en el tratamiento endógeno M2 sin renta básica y sin tasa, entre aquellos sujetos cuya producción en la fase 1 fue inferior a la del robot, el 72,2% fueron sustituidos por el robot para la siguiente fase y el 27,8% no lo fueron. Por el contrario, entre aquellos sujetos con mejor producción que el robot, el 70,8% no fueron sustituidos frente al 29,2% que sí fueron reemplazados. En el tratamiento endógeno M2 con renta básica y sin tasa, entre aquellos sujetos con menor produc- ción que el robot, el 84,2% fueron reemplazados frente al 15,8% que no lo fueron. Asimismo, entre los sujetos con mejor producción que el robot, el 90,9% no fueron reemplazados, frente al 9,1%. En el trata- miento endógeno M2 sin renta básica y con tasa, entre aquellos suje- tos con producción inferior a la del robot, el 59,6% fueron sustituidos frente al 40,4% que no lo fueron. Por otro lado, entre los sujetos con mejor producción que el robot, el 92,3% no fueron sustituidos, frente

RESULTADOS FASE IV

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al 7,7%. Por último, en el tratamiento endógeno M2 con renta básica y tasa, entre aquellos sujetos con cuya producción fue inferior a la del robot, el 63,8% fueron sustituidos frente al 36,2% que sí lo fueron. Por el contrario, entre aquellos sujetos con mayor producción que el robot, el 84,6% no fueron sustituidos, frente al 15,4% que sí lo fueron. Cabría esperar un patrón en el que los directivos, siempre que el ro- bot sea más eficiente que el trabajador, reemplazaran al trabajador. Sin embargo, en un 30% de los casos el directivo no sustituye al traba- jador. Es más coherente la situación contraria, es decir, cuando el tra- bajador es más productivo que el robot, el directivo es más conserva- dor y en el 85% de las ocasiones no reemplaza al trabajador. Por eso en la Ilustración 7, a la derecha del 0 en el eje horizontal, la columna rosa (no reemplazo por robot) es dominante. Cada barra a la derecha del 0 corresponde a la diferencia entre la producción del trabajador y del robot. Sin embargo, a la izquierda del 0, cuando el robot es mejor que el trabajador, las barras tienen una dominancia del color verde que representa cuando el trabajador es reemplazado. Sin embargo, las barras rosas se distribuyen de igual manera para cualquier dife- rencia. Se podría pensar que la decisión de reemplazo del directivo podría ser dirigida por una estrategia de umbral 7 ; sin embargo, para que esto fuera así las barras rosas a la izquierda del 0 tendrían que ir de más a menos (incluso desaparecer) según la diferencia se agranda. Se necesita una diferencia de productividad a favor del robot de más de 15 unidades para que sea patente la reducción. Además entre 0 y 15 unidades de diferencia, la ratio de no reemplazo no es decreciente. Por último, como se aprecia en la Ilustración 7, los casos de contrato parcial o jornada compartida (en celeste) son escasos y no tienen nin- gún patrón específico. Distinción de los trabajadores/sujetos que fueron o no reemplazados por robot o medio robot

Ilustración 7 Histograma de la diferencia entre la producción del trabajador/ sujeto y la del robot en la prime- ra fase. Todos los tratamientos incluidos (menos el grupo de control). Fuente: Elaboración propia.

30

20

10

7. Se entiende como estrategia umbral a aquella que describe un cambio de acción cuando el agen- te económico reconoce una canti- dad dada que justifica un cambio de su mejor respuesta. En este caso, una estrategia umbral se podría aceptar si los agentes tipo A decidieran reemplazar al sujeto tipo B si su rendimiento es menor que una cantidad fija o umbral. En caso contrario decidirían mante- ner al sujeto B.

0

-30

-20

-10

0

10

20

Diferencia trabajador-robot

Sujeto:

No sustituido

Sustituido por Robot

Sustituido por Medio Robot

RESULTADOS FASE IV

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BIBLIOGRAFÍA.

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BIBLIOGRAFÍA

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ANEXO 1: DISEÑO DEL EXPERIMENTO.

Para este experimento se realizaron 9 tratamientos en total, incluido un grupo de control de 60 sujetos sobre el cual basar los 8 tratamien- tos restantes. Los 9 tratamientos se ejecutaron en un total de 15 se- siones. En la Tabla 2 se puede observar la distribución de las sesiones por tratamiento, así como el número de sujetos que participaron en cada tratamiento.

Renta Básica Tasa  Robot  Tipo A

Decisiones del Tipo A Sesiones Sujetos

Sujetos Tipo B

Tratamiento

Grupo de control

No No

No

No

-

1

60

0

Exógeno

Sin Renta básica

No No

No

-

1

60

0

Con Renta Básica

No

No

-

1

60

0

Endógeno M2

Sin Renta Básica sin Tasa

No No

M2

2

120

60

Con Renta Básica sin Tasa

No

M2

2

120

60

Sin Renta Básica con Tasa

No Sí

M2

2

120

60

Con Renta Básica con Tasa

M2

2

120

60

Endógeno M3

Sin Tasa

No No

M3

2

120

60

Con Tasa

No Sí

M3

2

120

60

Tabla 2 Características de cada tratamiento.

La Tabla 2 resume las características que definen cada tratamiento. En cada uno de ellos se observa la existencia o inexistencia de una renta básica añadida al pago final independiente de las decisiones to- madas o de la producción rendida a lo largo de la sesión, así como la presencia o ausencia de una tasa penalizadora que influya en la toma de decisiones de los sujetos Tipo A. Además, la existencia de robot indica la posibilidad de sustitución. A los sujetos de los tratamientos endógenos se les asigna aleatoriamente el rol de sujeto Tipo A o su- jeto Tipo B, con el fin de tener a la mitad de los sujetos con cada rol.

ANEXO 1: DISEÑO DEL EXPERIMENTO

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